Proyecto Educativo Institucional (PEI)

VISIÓN

Entregar una educación integral a jóvenes y adultos de sectores de alta vulnerabilidad social, sin ninguna discriminación para que puedan insertarse con seguridad en un mundo cambiante y globalizador con herramientas cognitivas, sociales y valóricas que les permitirá ser protagonistas positivos del desarrollo de su localidad contribuyendo con ello a la movilidad social y a la creación colectiva de una sociedad más humana y democrática.


MISIÓN

Educar a jóvenes y adultos en  forma  integral,  sin  discriminación  de  ninguna  especie, desarrollando un modelo de gestión institucional con foco pedagógico y formativo, que fomenta la inclusión y la  sana convivencia entre los integrantes de su comunidad, que  potencia al máximos las capacidades y talentos de sus estudiantes, promoviendo en sus aulas una pedagogía centrada en el desarrollo del ser humano, de su proyecto de vida  y de valores, actitudes, destrezas y capacidades fundamentales para continuar con sus estudios superiores o vida laboral,  relevando al mismo tiempo el compromiso con su localidad, el país, la sociedad y la  democracia.


Fundamentación
La educación es un derecho que toda persona debe tener independientemente de sus diferentes valores morales, ideológicos, culturales y socioeconómicos y, a juicio de nuestra comunidad, dentro de un marco democrático y de respeto a la diversidad.
Mediante ella los educandos deben aprender a desarrollar la capacidad de razonar en un plano de libertad, con respecto a sí mismo, al entorno que lo rodea y a sus semejantes. De esa manera deberían lograr una formación integral y significativa en los diferentes planos de su desarrollo, es decir cognitivo, valórico y social.

Principios fundamentales

El Colegio BORDEMAR es una comunidad solidaria, de respeto a la diversidad y comprometida con los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad, desarrollándose en un marco de gratuidad para los estudiantes y sus familias, propendiendo a la inserción democrática y de calidad a la educación, para de este modo generar posibilidades de movilidad social en nuestros estudiantes.

Principios educacionales:
Los principios educacionales y pedagógicos que sustenta nuestra labor educativa se resumen en los siguientes planos:- Respeto a todo ser humano y a sí mismo sólo por la condición de serlo.- Derecho a educarse en un ambiente democrático, solidario y de respeto a la diversidad cultural, económica, religiosa, étnica y valórica.- Libertad responsable y respetuosa de los derechos y deberes propios y de los demás.- Desarrollo de un conocimiento pertinente y adecuado para su desarrollo sincrónico futuro y para su formación individual y social, especialmente para eldesempeño en el mundo del trabajo y otras esferas sociales.- Desarrollo de un pensamiento tanto convergente como divergente, que le permitan tener una visión holística y reflexiva del entorno de su comunidad, como de la sociedad en general.

Formación y desarrollo espiritual y moral

La educación espiritual y moral del hombre está basada, fundamentalmente, en la formación humanista de nuestra sociedad occidental que enseña y privilegia el conocer, respetar, y principalmente practicar los valores morales de esta educación, valores que tienen como base dos grandes pilares de sustentación: el amor a la verdad y el amor a sí mismo.

Como amor a la verdad deberemos entender el ser honrados y honestos en pensamiento y acción, es decir, tener el valor de ser consecuentes.En lo que respecta al amor a sí mismo, que no siempre es traducido en esencia, se quiere significar la autenticidad, es decir, el sentir respeto por uno mismo para así aprender a respetar a los demás, y actuar con dignidad, en armonía con los propios principios, ejerciendo en forma ética y responsable nuestra propia libertad.Basada en estos principios, la educación posibilitará la formación y desarrollo social del hombre, a la vez que permitirá su formación y desarrollo intelectual.Formación y desarrollo social.
El hombre, como ser social y situado en el mundo en relación con los demás hombres, deberá estar capacitado, mediante la educación, para ejercer esta relación de modo que le permita ser libre sin menoscabar el derecho a la libertad de los demás.¿Qué entendemos por libertad? Es la conciencia de los propios derechos y el ejercicio de los mismos, que a su vez estarán basados en el conocimiento y cumplimiento de los propios deberes.Estos deberes serán mejor cumplidos sobre la base del amor a los demás, que - al igual que el amor a sí mismo - se basa en el respeto: respeto a la libertad de los demás, tolerancia y comprensión frente a las ideas de los demás, que se traducirán a la postre en un diálogo enriquecedor y creador.

Así se van formando los hábitos del respeto y comprensión mutua, que llevarán al hombre desde sus inicios en la práctica del diálogo con sus semejantes a la formación de una mentalidad abierta, democrática, respetuosa, esencialmente solidaria, sensible y proclive no sólo a compartir el dolor de sus semejantes, sino a ayudar efectivamente cuando la situación así lo requiera.

Conjuntamente con el respeto por y en el ejercicio de la libertad, al amor o respeto por los demás habría que agregar el sentimiento de responsabilidad, que no es otro que el compromiso frente a las obligaciones sociales contraídas y, específicamente, frente a las propias acciones. Asumir la responsabilidad de sus propias acciones marca la diferencia entre un hombre social y psicológicamente maduro y uno que no lo es, y esto debe ser inculcado al niño desde pequeño.

Formación y desarrollo intelectual

El logro de los valores que postulamos como básicos para la formación moral y social del hombre sólo será posible en la medida que éste los conozca y  comprenda. Este conocimiento sólo lo puede adquirir a través de su educación intelectual.¿Cómo lograr esta educación?Despertando en el hombre el amor a la verdad. Para ello es fundamental enseñar a desarrollar en él la capacidad de investigación, que responderá a su curiosidad innata. La educación intelectual, más que una instrucción, deberá ser el desarrollo de una mentalidad científica, crítica y creadora.Mediante el desarrollo de un proceso de enseñanza-aprendizaje activo y significativo, que abarque los múltiples campos del conocimiento, se despertarán la imaginación y la creatividad del educando, pero para ello es preciso adecuar este proceso a los intereses, capacidades y grado de madurez del educando. Obviamente será condición sine qua non que los contenidos a desarrollar y la metodología usada en este proceso esté al servicio de los fines propuestos.

Educación integral, básica y permanente

Por último, habría que agregar que una educación integral como la que pretendemos es un proceso a largo plazo y permanente, un proceso que compromete a toda la comunidad escolar, integrada por alumnos, profesores y padres. Sólo en la medida que toda la comunidad esté convencida de que estos son los valores fundamentales de nuestra educación, podremos orientarnos hacia el logro de los mismos. El colegio propenderá a que se den las instancias para que aquello ocurra.